La auditoría de cuentas es una herramienta clave para garantizar la transparencia y la fiabilidad de la información financiera de una empresa. Cuando una sociedad alcanza los umbrales que la obligan a auditarse —por volumen de facturación, activos o número de empleados—, es fundamental actuar con previsión y cumplir los plazos legales para evitar sanciones o bloqueos en el Registro Mercantil.
A continuación, te explicamos qué pasos debes seguir para realizar correctamente el nombramiento del auditor y asegurar que tu empresa cumple con la normativa.
Antes de empezar: ¿Cuándo es obligatoria la auditoría de cuentas anuales?
En la práctica, la duda más habitual es si la auditoría es obligatoria “por tamaño”. La regla general en sociedades de capital es la siguiente: se exceptúan de la auditoría las sociedades que durante dos ejercicios consecutivos (a fecha de cierre de cada uno) reúnan al menos 2 de estas 3 circunstancias:
- Activo ≤ 2.850.000 €
- Cifra de negocios ≤ 5.700.000 €
- Número medio de empleados ≤ 50
Importante: si estás cerca del límite, conviene revisarlo con datos cerrados (o un cierre provisional fiable). Además, los umbrales pueden actualizarse con cambios normativos, así que, ante dudas, consulta el texto vigente en el BOE.
Y ojo: aunque no superes umbrales, puede haber auditoría por otros motivos (estatutos, contrato con banco/inversor/cliente, procesos societarios, o solicitud de minoría).
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Adopta el acuerdo antes de finalizar el ejercicio
El primer paso es que la Junta General de Socios o Accionistas acuerde el nombramiento del auditor antes de que termine el ejercicio económico en curso (el ejercicio que se va a auditar).
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Determina la duración del nombramiento
El nombramiento del auditor debe tener una duración mínima de tres años y máxima de nueve.
Durante ese periodo, el auditor revisará las cuentas anuales de forma continua, lo que aporta estabilidad y conocimiento profundo de la empresa. Una designación adecuada facilita la planificación y la eficiencia en los trabajos de auditoría.
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Comprueba la inscripción en el ROAC
Solo podrán auditar las cuentas anuales los profesionales inscritos en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).
Este requisito garantiza que el auditor cumple con los estándares técnicos y éticos establecidos por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Antes de formalizar el contrato, conviene verificar esta inscripción para evitar invalidaciones posteriores.”
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Nombramiento por el Registrador Mercantil (si no se acuerda a tiempo)
En caso de que la empresa no adopte el acuerdo dentro del plazo legal, los administradores y cualquier socio podrá solicitar el nombramiento al Registrador Mercantil.
Este procedimiento garantiza que la auditoría se realice igualmente, aunque no exista acuerdo interno, y evita mayores complicaciones jurídicas o sanciones.
Y si la sociedad no está obligada a auditarse, los socios que representen al menos el 5% del capital pueden solicitar al Registrador el nombramiento de auditor dentro de los 3 meses siguientes al cierre del ejercicio. Es una de las vías más habituales de “auditoría sobrevenida” en empresas no obligadas.
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Organiza calendario y documentación para no bloquear el depósito de cuentas
Aunque el nombramiento sea correcto, lo que suele generar incidencias es el calendario y la preparación documental. La auditoría requiere tiempo para el trabajo de campo, aclaraciones y emisión del informe. Si vas justo, puedes encontrarte con retrasos que afecten al depósito de cuentas (y ahí suelen aparecer bloqueos y requerimientos).
Planifica el proceso con antelación. Solicita presupuestos a varios auditores, revisa sus credenciales y asegúrate de disponer de toda la documentación contable organizada antes del cierre del ejercicio.
Esta preparación te permitirá cumplir los plazos sin sobresaltos y presentar las cuentas auditadas dentro del periodo legal establecido.
En resumen, cumplir correctamente con el proceso de auditoría no solo es una obligación legal, sino también una muestra de transparencia y rigor empresarial. Anticiparse al cierre del ejercicio y elegir al auditor adecuado te ahorrará contratiempos, sanciones y bloqueos administrativos.
Si tienes dudas sobre si tu empresa está obligada a auditarse o quieres preparar el proceso con tiempo, contáctanos sin compromiso.

